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Mostrando las entradas de julio, 2019

La cienaga

Dias, noches, tardes En tal ciénaga son solo fases. Los seres de ébano que a pie limpio la recorren, no las cuentan; se podría decir que las sienten cosquillear en sus pezuñas. Con permiso de los dioses salen a cazar, para evitar comer unas caras amistosas. Le temen al pantano del oeste, dicen que los tentáculos de secuoya en la tarde, devoran el sol. Se caza en la noche para que estos no los oigan, pues dicen que la luna los arrulla, más de una vez algún incauto había sido arrastrado hasta donde duermen los caracoles y sofocado por la presión del lodo y las ramas en su cuello. Solo están seguros en sus chozas, de huesos vomitados por el pantano, edificadas sobre una roca que llaman madre, tan grande como las copas fluorescentes de aquellos depredadores de apariencia inerte. Si no hay caza muere un hijo, o un padre, y a su cráneo se le tallan los huesos y se lanza al pantano, con desprecio de los enraizados opresores que los han arrinconado.

SOMA

-Más, más- Gime una célula, un feliz ensamblador. -“Un solo centímetro cubico cura diez sentimientos melancólicos”- balbucea Veinte repeticiones, tres veces a la semana, durante 5 años -Un solo centímetro de austeridad- Aprieta su llave metálica contra lo que parece un bidón de acero puro. -Medio gramo para toda la tarde- Sus ásperos guantes limpian los vidrios recién pulidos. -o uno, o dos; vacaciones- De tuerca en tuerca revolotean sus dedos, dejando migajas de saliva y sangre de sus labios. -dos, tres, cuatro- Los segundos minutos, los minutos horas, las horas toda una vida, la vida todo un infierno. -soma…-   Se agarra el cabello por sobre su cuello vino tinto, lo enreda con sus uñas empapadas de carne, suspira, inhala y escupe. Igual a todos, hermano de hermanos de hermanos, uno más del ovulo partido en cien. Un descuido de dios, y de un incubado ansioso por su ración, con las manos suficientemente diestras para crear vida pero no ...

Rojo

Rojo, rojo, chicle. Tintineo, metal. Dos dedos, sin dientes, una canasta de cigarros y dulces variados, todos con su precio, 100 un dedo 200 dos, y asi va. No hablo mucho, no me responden y no sé mucho de nada; Sé que el chicle son dos, el Marlboro siete, las mentas uno y la candela mía. No me gusta salir de día, me da calor si me quedo quieto; siempre me quedo quieto mientras veo; uno, otro, Sobras pasan, una se queda. -¿a cuánto la menta?- Dos dedos. -la menta…- Dos dedos. -¡ah!, tome- Más tintineos. -Gracias- Vete. Dos, dos, dos, en el vaso van los dos, ¿se fue?, no vi, no sé, me toma tiempo comprender, y más sin ningún interés, ninguna persona, sombras y yo no, ningún diente, unos pelos blancos y zapatos sucios soy yo, ¿o más?, no sé, solo me enseñaron a vender, no leer. Estoy cansado de estar sentado, me llevo mi carro, camino al frente, no piso tan fuerte, lento me siento, y grita el tintineo, dos, tres, seis y uno, en el suelo, pasan sombras, y se ac...