Álgido
Álgido:
Despavorida mordisquea sus labios, tiznados de petunias.
Roza suavemente sus piernas cristalinas, sintiendo sus bellos, erguidos cual astillas.
Nerviosa y trepidante agarra las sábanas partidas, Y con la luna en su córnea, mira las gotas esparcidas.
Se recuesta con tambores fúnebres en sus entrañas.
Y ruega auxilio a cualquier dios, con las aves mordisqueando sus memorias.
Baja los párpados, tratando de encontrar sus fuerzas.
Y se van calmando en su mente las aguas turbias.
Exhala un último gemido de piedad a las lluvias.
Para soñar con aluviones y el tocar de arpas frías.
Despavorida mordisquea sus labios, tiznados de petunias.
Roza suavemente sus piernas cristalinas, sintiendo sus bellos, erguidos cual astillas.
Nerviosa y trepidante agarra las sábanas partidas, Y con la luna en su córnea, mira las gotas esparcidas.
Se recuesta con tambores fúnebres en sus entrañas.
Y ruega auxilio a cualquier dios, con las aves mordisqueando sus memorias.
Baja los párpados, tratando de encontrar sus fuerzas.
Y se van calmando en su mente las aguas turbias.
Exhala un último gemido de piedad a las lluvias.
Para soñar con aluviones y el tocar de arpas frías.
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