El humo

El Humo

Es bien sabido que el mayor enemigo de un fuego, además del agua, es el humo.

El humo oprime las fuerzas del fuego dejándolo inerte y desvalido. Por eso a la hora de encender un fuego, se debe purgar la leña de impurezas que  lo generen, sobre todo los primeros troncos, los que se posan en la tierra. Estos deben de poder arder con tal fulgor que puedan calentar toda la leña puesta a sus alrededor, y ser rígido para no consumirse en sus propias llamas.

El humo suele ser más notorio, cuando el fuego sucumbe,  en este momento, de la última llama famélica, sale un soplido blanco, para llevarse la fuerza que en ese se consumió.

Se debe tener especial cuidado con este humo, porque es de los más vastos y puede llegar a abrumar a aquel que se cruce en su camino, dejándolo por pocos instantes completamente ciego y lleno de dolor, haciendo que hasta el más duro ser, tiña de rojo sus ojos.

Comentarios