Entrevista
Gajes del oficio.
Entrevistador: Alejandro Cardona Henao: (A)
Entrevistado: Wunjo: (W)
A: ¿Para qué nos levantamos tan temprano?
W: Tenemos que ir hasta La Estrella.
A: ¡Son las 4 de la mañana!, no es
natural levantarse a esta hora. Mira la ventana, ni una sola paloma. Hasta ellas saben que hay que descansar.
W: Deja de ser perezoso. Hay que bañarse.
A: ¡mierda, ¿y con agua fría?!
W: Sí, deja de llorar.
A: Yo decido si lloro o si me baño.
W: ¿Entonces piensas faltar?
A: No, pero, solo recuérdame, ¿por qué hacemos esto?
W: ¿Por qué hacemos qué?
A: ¿Por qué nos levantamos tan temprano? ¿Por qué parece que siempre me obligas a hacer cosas que a simple vista son de locos sin remedio?
W: Porque te gusta. Y te hace bien.
A: ¿Me hace bien? ¿Qué mierda sabes tú de lo que me hace bien?
W: Más de lo que crees.
A: Claro, ¿así que tú sabes más de mí que yo mismo?
W: Puede ser
A: ¿Es un sí?
W: Sé que es lo que quieres, lo que escondes con tanto temor.
A: ¿Temor? Me haces reír, yo no siento temor, a mí el mundo no me asusta.
W: Por supuesto que no temes al mundo, te temes a ti mismo.
A: ¿A mí mismo?
W: Sí, no temes a que el mundo dañe lo que llevas dentro, temes a que al sacarlo, por tu torpeza, se te deslice de las manos y lo pierdas.
A: ¿Y qué se supone que llevo dentro?
W: Vamos a llegar tarde.
A: Cállate y respóndeme.
W: Siempre eres tan explosivo, te llenas la boca de maldiciones para sentirte cómodo con tu existencia.
A: Yo estoy cómodo con mi existencia, y tú lo sabes bien.
W: No, no lo estás; por eso estoy yo.
A: ¿Tú?, ¿y para qué se supone que estás tú Si eres tan amable de contarme?
W: Como ya te he dicho, yo sé que es lo mejor para ti, solo confía en mi
A: ¿Y qué es lo mejor para mí? ¿Cómo se supone que confíe en ti si nunca me explicas por qué debo hacer tantas cosas que no deseo?
W: Lo mejor para ti, es que calles y hagas lo que te digo, ¿Por qué debes confiar en mí? ¿Te puedo hacer yo una pregunta?
A: Dila.
W: ¿Para qué buscaste mi ayuda desde un principio?
A: Para ser feliz, ¿ya lo olvidaste?
W: Exacto, yo jamás lo olvidaría, pero al parecer tu sí.
A: ¿Yo? Yo no lo olvidé, tú eres el que tratas de complicar mi vida cada vez más.
W: ¿Te gusta el agua fría?
A: Estos cambios de roles me están cansando.
W: Responde.
A: No, la detesto.
W: ¿Si tanto la detestas, por qué un tiempo atrás se te veía tan alegre cantando en el río por la madrugada?
A: Pues no sé, no sentía frio
W: Te sientes inseguro en la oscuridad, ¿cierto?
A: ¿A qué estás jugando?
W: Solo respóndeme.
A: Sí, me da miedo, es algo infantil, lo sé.
W: ¿Y por qué disfrutaste tanto aquella noche a solas en medio de la espesura del bosque?
A: No… no lo sé, no sentía miedo.
W: No sentías, no sentías nada más allá de una apacible calma y me atrevo a decir, mucha fe…
A: Felicidad.
W: Exacto
A: ¿Y? eso no cambia nada, todos esos son casos a parte.
W: No hay casos a parte, yo te conozco, soy el único capaz de nadar en tu laguna de sentimientos reprimidos sin sentir repudio, yo sé lo que te hace feliz, y por eso, te obligo a buscarlo
A: Déjate de tantos misterios y dime de una vez por todas, ¿qué me hace feliz?
W: Sangrar.
A: ¿Qué?
W: Sangrar, sangrar tus miedos, ampollarte de tanto amar, rasparte los nudillos de golpear la misma pared hasta que esta ceda.
A: ¿Así que soy un masoquista?
W: Dime tú.
A: …
A: Hay que bañarse.
W: No podemos
A: ¿Por qué?
W: Primero debes despertar.
Entrevistador: Alejandro Cardona Henao: (A)
Entrevistado: Wunjo: (W)
A: ¿Para qué nos levantamos tan temprano?
W: Tenemos que ir hasta La Estrella.
A: ¡Son las 4 de la mañana!, no es
natural levantarse a esta hora. Mira la ventana, ni una sola paloma. Hasta ellas saben que hay que descansar.
W: Deja de ser perezoso. Hay que bañarse.
A: ¡mierda, ¿y con agua fría?!
W: Sí, deja de llorar.
A: Yo decido si lloro o si me baño.
W: ¿Entonces piensas faltar?
A: No, pero, solo recuérdame, ¿por qué hacemos esto?
W: ¿Por qué hacemos qué?
A: ¿Por qué nos levantamos tan temprano? ¿Por qué parece que siempre me obligas a hacer cosas que a simple vista son de locos sin remedio?
W: Porque te gusta. Y te hace bien.
A: ¿Me hace bien? ¿Qué mierda sabes tú de lo que me hace bien?
W: Más de lo que crees.
A: Claro, ¿así que tú sabes más de mí que yo mismo?
W: Puede ser
A: ¿Es un sí?
W: Sé que es lo que quieres, lo que escondes con tanto temor.
A: ¿Temor? Me haces reír, yo no siento temor, a mí el mundo no me asusta.
W: Por supuesto que no temes al mundo, te temes a ti mismo.
A: ¿A mí mismo?
W: Sí, no temes a que el mundo dañe lo que llevas dentro, temes a que al sacarlo, por tu torpeza, se te deslice de las manos y lo pierdas.
A: ¿Y qué se supone que llevo dentro?
W: Vamos a llegar tarde.
A: Cállate y respóndeme.
W: Siempre eres tan explosivo, te llenas la boca de maldiciones para sentirte cómodo con tu existencia.
A: Yo estoy cómodo con mi existencia, y tú lo sabes bien.
W: No, no lo estás; por eso estoy yo.
A: ¿Tú?, ¿y para qué se supone que estás tú Si eres tan amable de contarme?
W: Como ya te he dicho, yo sé que es lo mejor para ti, solo confía en mi
A: ¿Y qué es lo mejor para mí? ¿Cómo se supone que confíe en ti si nunca me explicas por qué debo hacer tantas cosas que no deseo?
W: Lo mejor para ti, es que calles y hagas lo que te digo, ¿Por qué debes confiar en mí? ¿Te puedo hacer yo una pregunta?
A: Dila.
W: ¿Para qué buscaste mi ayuda desde un principio?
A: Para ser feliz, ¿ya lo olvidaste?
W: Exacto, yo jamás lo olvidaría, pero al parecer tu sí.
A: ¿Yo? Yo no lo olvidé, tú eres el que tratas de complicar mi vida cada vez más.
W: ¿Te gusta el agua fría?
A: Estos cambios de roles me están cansando.
W: Responde.
A: No, la detesto.
W: ¿Si tanto la detestas, por qué un tiempo atrás se te veía tan alegre cantando en el río por la madrugada?
A: Pues no sé, no sentía frio
W: Te sientes inseguro en la oscuridad, ¿cierto?
A: ¿A qué estás jugando?
W: Solo respóndeme.
A: Sí, me da miedo, es algo infantil, lo sé.
W: ¿Y por qué disfrutaste tanto aquella noche a solas en medio de la espesura del bosque?
A: No… no lo sé, no sentía miedo.
W: No sentías, no sentías nada más allá de una apacible calma y me atrevo a decir, mucha fe…
A: Felicidad.
W: Exacto
A: ¿Y? eso no cambia nada, todos esos son casos a parte.
W: No hay casos a parte, yo te conozco, soy el único capaz de nadar en tu laguna de sentimientos reprimidos sin sentir repudio, yo sé lo que te hace feliz, y por eso, te obligo a buscarlo
A: Déjate de tantos misterios y dime de una vez por todas, ¿qué me hace feliz?
W: Sangrar.
A: ¿Qué?
W: Sangrar, sangrar tus miedos, ampollarte de tanto amar, rasparte los nudillos de golpear la misma pared hasta que esta ceda.
A: ¿Así que soy un masoquista?
W: Dime tú.
A: …
A: Hay que bañarse.
W: No podemos
A: ¿Por qué?
W: Primero debes despertar.
Increíble
ResponderBorrarYo tengo un amigo así desde que me conozco
Pero es más duro
Si nos da vida derribar muros
Pero se adquiere confianza
Definitivamente hay muros que nos pueden destruir
Llevo mas tiempo ennel delito ....yo sé por qué te lo digo
Te amo